"It's not that I'm rebelling it's that I'm just trying to find another way" - Edie Sedgwick.

7/8/09

Una locura con un vaso de leche


¿Quién en su vida no ha derramado un vaso de leche?, ¿quién no ha estado lo suficientemente loco para derramarlo a propósito? He aquí los procedimientos para aquello.

Primer paso: El sentimiento de querer hacer algo:
Te encuentras sentado, sin hacer nada, recostado en una cama, está tan blanda que deseas incomodarte a propósito, es por eso, que te levantas y colocas tu columna sobre el firme y helado suelo. Piensas qué hacer. Es aquello que sientes en tu pecho y que desea salir. Algo que más que nada está en tu mente y que revolotea como si fuese una pequeña mosca en una casa. Hay cientos de cosas que piensas hacer, otras tantas que haces sin querer; suena realmente impotente en un principio cuando deseas y otros lo consiguen sin querer…De pronto, abres los ojos, ya sabes qué hacer.

Segundo paso: Decides hacerlo:
Lograste saber qué deseas hacer, pero aquello tendrá una consecuencia, y quizás no tienes ganas de resolver aquello. Comienza la duda si lo haces o no. Son como aquellos sentimientos que se encuentran amarrados a tu mente, los que te hacen mal hasta matar, o, como aquellos sentimientos que te esfuerzas por hacer creer que existan; lo dejas o lo inventas… siempre decides por cosas contrarias, pero anhelas ese sentimiento previo a la curiosidad, maldad, al resultado… decides, lo haces.

Tercer paso: Llenar el vaso con leche:
El vaso está listo, en tu mano, sin embargo, quieres más dificultad, y es así como aquel vaso te hace recordar tu vida, ¿cómo un vaso tan simple es tan poderoso para revocar a tus recuerdos más secretos y poderosos? La vida en algún momento es un vaso vacío, o al menos así se siente… la fe desaparece, los sueños se acaban, y los que quedaban los tiraste al viento. La familia y amigos parecen ser tan pequeños que no tienen mayor importancia… te das cuenta que no hay nada, que nunca hubo algo, y que en este momento tienes dos opciones: uno, dejar el vaso así, esperando a que alguien aparezca y lo llene o rompa por ti, o dos, llenar tú mismo el vaso. Si eliges esta opción, se debe llenaron algo grandioso, piensas primero en algo puro, agua, pero esta sustancia es tan pura, que no causaría mayor daño, es por eso, que buscas algo que parezca limpio pero que sea dañino, lo descubres, llenas el vaso con leche.


Cuarto paso: Dejar el vaso en el suelo:
Sabes que el resultado no te gustará, pero el acto es lo que buscas. Dejas el vaso en el suelo, porque estás algo indeciso… Lo miras fijamente, lo admiras. Algo te hace olvidar todo y sin querer aquel vaso se convierte en lo más importante, es así como una simple mirada se convierte en admiración y al poco tiempo en amor. Un loco, apasionado y obsesivo amor. Es tanto que lo deseas a cada momento, tan necesario como el aire, tan poderoso que enferma.

Quinto paso: Amarrar una lana alrededor del vaso:
Muchas veces creíste ser alguien, sin embargo, siempre hubo alguien o algo que te hiso bajar de las nubes. La sociedad siempre te impide ser como quieres ser, siempre hay que adecuarse al medio, si no, las consecuencias son graves: un desadaptado social, un bicho raro, un conflictivo que va contra toda regla, un loco… es por eso que siempre existe una lana atada a nosotros, algo que nos detiene para evitar problemas, una advertencia que llevamos en nuestro ser, una lana que nos incorporan al momento de nacer.

Sexto paso: Jalas la lana:
Tienes el vaso en el suelo, amarrado con una lana, y sabes qué hacer, pero esperas algo. En aquel instante de espera, comienzas a reflexionar sobre todo lo que has hecho, y sin querer se aproxima a ti un sentimiento de superioridad. Si el mundo fuese aquel vaso, ¿no te sentirías amenazado por que “Dios” hiciera un mal movimiento? Todo el mundo se destruiría y sería nuestro fin. Es mi vaso y me creo “Dios”, tomas la lana con la mano izquierda y rápidamente hago un movimiento definitivo, ya no hay vuelta atrás, no existe la equivocación en el ser superior. Sabes por qué lo harás. Jalas la lana, lo que acabas de hacer, es perfecto.

Séptimo paso: El vaso cae:
Y es así, como una pequeña niña amarra una lana a un vaso de leche y con su otra mano, lo jala, haciendo caer el blanco líquido. Fue a propósito. Mi personalidad inocente tenía un toque de maldad, es por eso, que jugué con personas, me llevé al extremo para ver distintas reacciones, tan solo por tener el gusto de hacer mal. Quizás eso quería ver la niña, qué tanto mal causaba derramando aquel vaso… Cada uno ve como quiere las cosas, porque es así, la vida es así, la mía es así. Un talento que derramé apropósito, una forma de mirar la vida que nadie entendió. Un vaso que nadie bebió.
Todo esfuerzo tiene su recompensa, derramaste el vaso. Felicitaciones. ¿Cuántas cosas en la vida has perdido por no arriesgarte? es mejor perderlas arriesgando, aquello que te atreviste a arriesgar, a pesar de perder todo, lo hiciste, he ahí tu triunfo. Debes sentirte orgulloso, te atreviste a derramar el vaso, volviste a sentir.

Felicitaciones, has seguido exitosamente los pasos para quedar loco derramando un vaso.



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