Antes que comiences a leer, me gustaría que fueras a sentarte a un lugar cómodo, junto a un pañuelo, y ojalá que no te encuentres solo en casa, porque si llegas a sentir un dolor fuerte en el pecho, quiero que llames inmediatamente a la persona con la que estés.
Hay tantas cosas que quisiera decirte y otras tantas que quisiera preguntar, pero la más importante es si eres feliz. Muchas cosas he escuchado de diferentes personas, a las cuales quiero muchísimo, muchas veces comentarios de heridos me invaden en un querer hacer justicia, pero hoy ocurrió algo distinto, hoy tan sólo quiero saber porqués, escucharte para poder entender qué fue lo que ocurrió. Me encantaría saber cómo fue que conociste a tu primera mujer, de aquella que me hablan tan bien. A veces me viene a visitar, y consigo trae paz, me hace sentir segura. A veces deseo que las cosas no hubieran sido así, me hubiese gustado compartir con ella, me hubiese encantado que disfrutara más de todo lo que se venía en el mundo.
Me pregunto por qué no viviste realmente el dolor de su partida, y al tiempo después te casaste nuevamente, ¿qué fue lo que encontraste en ella? sabes, a veces el sufrimiento es enorme, pero para continuar se necesita vivir el dolor, a veces este proceso trae consigo el miedo y la soledad, pero créeme cuando te digo que el miedo es sólo un estado, y que la soledad no es tan mala como parece. Te lo digo porque a pesar de mi corta edad, he sufrido bastante, me he enfrentado al miedo, a la muerte, y constantemente a la soledad, pero he sabido salir adelante.
Muchos dicen que cambiaste de un día para otro, ¿qué fue lo que te hizo cambiar? Cuando escucho a mi mamá hablar del pasado, de cómo vivió esa época, se me parte el corazón. Perder a una esposa no es fácil, pero creo que perder a una madre es mucho peor. Quizás en tu dolor no pudiste ver muchas cosas que ocurrían, quizás quisiste creer lo que algunos te decían, pero mi madre sufrió bastante, y sintió odio por varios años. Ella no siguió sus proyecciones de vida por querer alejarse, porque no podía estar ahí. No sé si comprendes cuando digo esto, pero el no poder estar en un lugar, y dejarlo todo no es fácil, pero como te digo, hay que dejar vivir el dolor, y cada persona lo vive de manera distinta. Lo que más me duele saber, es que dejaste a tus tres hijos en un segundo plano, al menos así lo manifiestan las personas. ¿te dabas cuenta que desde ese periodo comenzaste a alejarlos? Eres su padre, y cuando más te necesitaban los alejaste, ¿por qué? No te estoy restregando en la cara los errores que cometiste en el pasado, porque lo hecho, hecho está, tan sólo quiero que sepas que tus hijos lo pasaron pésimo, y que al menos mi madre, (hablo por ella, por razones obvias) tuvo que aprender a crecer sola.
Pero me gustaría avanzar un poco más en el tiempo, en el hoy en día, quisiera que reflexionemos juntos. ¿Ha valido la pena todo lo que has hecho? te pregunto, porque muchas veces tengo la impresión que no piensas mucho en el futuro de las personas indicadas. Has vendido terrenos, tienes casa, has dado casas, has comprado cosas.... muchas cosas a mi parecer, ¿vale la pena tener tantos objetos materiales en un mundo que poco a poco va muriendo? Tienes que comprender, y sobre todo, hacer comprender a algunas personas que la vida no se trata de cuántos cubrecamas puedes tener, de cuántas joyas, o de cuántas alfombras, más bien se trata de crecer interiormente, de conocer, aprender y ayudar, tanto a los que nos rodean como al lugar donde vivimos. Debes abrir los ojos, date un tiempo, mira en este momento dónde estás, qué es lo que te rodea, y si eres feliz con lo que ves... hazlo. ¿Ves? no es tan difícil estar unos segundos en silencio y acompañado de la soledad para poder analizar la vida, te sorprenderás mucho si hicieras ese ejercicio diariamente, se logran apreciar los detalles que tiene la vida, detalles que son hermosos, como por ejemplo las hojas volando al compás del viento, los atardeceres, una sonrisa, la mirada inocente de los niños... y al igual, podrás enfrentarte a tus dolores, y podrás sanarlos.
Quiero que sepas que si pienso en ti, y por esto te escribo esta carta, no quiero cometer el mismo error por segunda vez, de quedar con preguntas sin respuestas, debido a que las respuestas se fueron con el alma de la persona. Yo sé que me recuerdas, y que me quieres, y si estuviera cerca tuyo te hubiese podido ayudar a analizar un poco mejor tus desiciones... pero aún es tiempo, yo quiero que seas feliz, y creo que hay cosas que no te hacen bien, confias en personas que te quieren dañar, y tomas desiciones sin pensar en el futuro. Estos últimos años has hecho algo para tus hijos, tus nietos (y me refiero a los de sangre), si te das cuenta, todas las decisiones que has tomado es en beneficio de tu "otra familia". Muchos dicen que tus hijos debería exigir sus derechos, pero ellos ya no quieren seguir en una guerra que dieron por perdida cuando las cosas cambiaron. Ellos han sabido salir adelante, con mucho esfuezo, y son felices a pesar de las heridas que aún tienen. Ellos y yo (hablo como nieta), jamás te pediremos cosas materiales, jamás te pidiremos que vendas algo, porque como he dicho antes, lo material en el fondo no vale nada. Hay cosas que has hecho, que le duelen a tus hijos, a tus hermanos, a mí, a tus sobrinos, etc., y no logro comprender aún por qué continúas dejando a tus hijos en un segundo plano. Eres su padre, y siempre te querrán. Eres mi nono y siempre te querré sin importar los "a pesar de". Sé que estoy lejos, y quizás siempre lo esté, pero has sido mi nono más cercano, con el que tengo un lazo especial, y no quiero que quedes solo, no quiero verte sufrir, no quiero que cometas más errores, quiero que cada vez que hagas algo lo pienses dos o tres veces, que pienses sobre todo en tus hijos, quiero que veas las cosas como son realmente, pero sobre todo, quiero que logres ser feliz.
Con mucho amor, tu nieta mayor
Panchita.
Panchita.
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