"It's not that I'm rebelling it's that I'm just trying to find another way" - Edie Sedgwick.

8/11/14

Carta final /2013

Para F: 

Todo es muy extraño. No entiendo en qué momento sucedió ni por qué ahora estoy haciendo esto. Estoy en mi pieza, frente al notebook, de fondo suena La Coquinstada y no puedo evitar pensar en ti. No lo tomes como un cumplido, está lejos de serlo. 

Ayer fui a ese bar en Lastarria, aquel que sólo fuimos una vez, no sé si lo recuerdas porque ese día estabas borracha, tenías el maquillaje corrido, despeinada y caminabas como si estuvieses bailando. Una vez sentados, apenas hablabas -como siempre- estabas ida... tan borracha. A lo que voy, es que estando ahí me di cuenta que el tiempo había pasado. Sí, ya sé que fue hace seis años. La vida ha continuado. Contigo, parecía que todo se detenía, como aquella vez en el Parque Forestal, todo se quedó en una velocidad casi imperceptible, todo menos tú. Suena pura cursilería y de la barata, como de las películas que te gustaban y que veías sola porque te avergonzaba que alguien te viera llorar. 
Ojalá no te hubiese visto hace unos días. Detesto que nos encontremos, porque veo tu mirada esperanzadora y se me hace difícil acercarme, quizás sea porque eres un torbellino y no sé cómo podrías reaccionar, si reirías, llorarías, me tratarías con indiferencia o me putearías. Debo confesar que me impresionó cuando nos re-presentaron, o quizás no, es típico de ti. Cuánto tiempo estuviste pensando cómo sería esa instancia, porque ya lo sabías. 

Yo sé que aún debes pensar que debí haber dejado las cosas claras, pero tú, tú eras la que aparentaba cero interés. Cómo sabría que en fondo sentías tanto como la Violeta. Las estupideces que vivimos eran como estar en un mundo mágico-ideal, al menos así lo entendí en el primer mail que me mandaste, y debo confesar que fue bastante patético. Hay que ser realistas, no tenía ningún sentido, para empezar, teníamos una diferencia de edad que en ese tiempo era notorio, vivíamos a seis horas de distancia, nos veíamos una o dos veces al año, pero sobre todo, eras una niña loca con ideas raras. Cómo alguien podría estar contigo así. Recuerdo que  esa última vez que nos juntamos, estábamos muy volados y de la nada me preguntaste "¿matémonos?" ¡Quién chucha propondría algo así! Eras un desastre, desde la manera cómo te expresadas - cómo olvidar esos incómodos minutos de silencio en que lo único que hacías era hablarme con la mente, con la mirada, como si tuviese telepatía ¡por favor! - hasta la manera como te vestías, escribías, comías, mejor dicho como no lo hacías, hasta hace dos días nunca te había visto comer. Cómo saber que tenías problemas con la comida, cómo saber que estabas tan deprimida, si lo único que hacías era reír. Cómo saber que estabas tan quebrada, tan en el límite de estar y no estar. 

Odiaba que a veces te sentía como un espejo de mi cobardía. Nunca estuve seguro de ti. Eras tan difícil de comprender, de saber si todo lo que existía en nosotros era por interés o porque teníamos que vivir algo. Hay muchas cosas que me desagradan y unas pocas que me encantaban, pero ya no vale la pena mencionarlas, si al final aquello que me gustaba de ti, me podría gustar de cualquiera. Lo que te hizo especial y lo que hizo distinto todo esto, fueron las cosas negativas, los errores y el silencio. 
Eras pura apariencia, intentando ser una especie de niña perfecta, tapando todos tus defectos con sonrisas. Yo creo que hace dos días te vi de la manera más perfecta que en todos los años que nos conocimos. Te veías distinta, más grande, sin tus complejos de mierda, sin ese miedo al ridículo,  cariñosa, romántica, alegre de vivir... y esa eras tú, al fin te pude ver realmente. Eras tú, y yo estoy tan lejos de ti, a seis años de ti. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario